¿Cazaban ya los primeros humanos elefantes hace casi dos millones de años?
Hace 1,78 millones de años, en la garganta de Olduvai, en Tanzania, grupos de homíninos dejaron los rastros más antiguos conocidos de despiece de un elefante. Estos hallazgos, descubiertos en el yacimiento de Emiliano Aguirre Korongo, revelan una etapa crucial en la evolución de los comportamientos humanos. En esa época, las herramientas de piedra aún eran rudimentarias, pero su uso para aprovechar animales tan grandes como los elefantes marcó un punto de inflexión en la historia de la humanidad.
El sitio arqueológico muestra restos parciales de un joven elefante, rodeados de 80 herramientas de piedra tallada. Los huesos presentan marcas de fracturas recientes, típicas de una rotura intencional para acceder a la médula o a la carne. Estas marcas no pueden atribuirse a depredadores o a fenómenos naturales, ya que las fracturas muestran espirales alargadas y lascas concoideas características de un trabajo humano. Las herramientas, principalmente lascas de cuarzo, estaban dispersas en estrecha relación con los huesos, confirmando su uso para el procesamiento de la carcasa.
Esta práctica no era aislada. En las capas geológicas vecinas, que datan del mismo período, otros restos de elefantes e hipopótamos presentan signos similares de corte o fractura. Estos animales, entre los más imponentes de la sabana, ofrecían una fuente abundante de alimento y grasa, recursos esenciales para grupos humanos en plena expansión. Su explotación sistemática sugiere una organización social más compleja de lo que se imaginaba hasta ahora, con una cooperación necesaria para cazar o carroñear a estos gigantes.
El análisis espacial de los vestigios muestra que las herramientas y los huesos no están dispersos al azar. Forman concentraciones precisas, lo que indica que los homíninos regresaban regularmente a estos lugares para procesar las carcasas. Estos sitios, más vastos y mejor organizados que los de períodos anteriores, coinciden con la aparición de las primeras herramientas achelenses, más elaboradas que las del Olduvayense. Sin embargo, fueron sobre todo las herramientas simples, como las lascas de piedra, las que se utilizaron para estas tareas.
La explotación de la megafauna pudo haber desempeñado un papel clave en la evolución humana. Probablemente permitió que los grupos crecieran, al ofrecer recursos suficientes para alimentar a más miembros. También pudo favorecer el desarrollo de nuevas habilidades, como la fabricación de herramientas más especializadas o la organización de cacerías colectivas. Estos comportamientos, sin equivalente entre los cazadores-recolectores modernos, muestran una adaptación única a un entorno rico pero exigente.
Los elefantes y los hipopótamos, dependientes del agua, se concentraban cerca de los ríos y zonas húmedas de la garganta de Olduvai. Su presencia atraía a los homíninos, que allí encontraban tanto alimento como materiales para fabricar sus herramientas. Las marcas dejadas en los huesos revelan una estrategia de subsistencia más ambiciosa que un simple oportunismo: los humanos de la época sabían aprovechar estos recursos masivos, aunque las pruebas directas de caza sigan siendo escasas.
Estos descubrimientos cuestionan la idea de que nuestros ancestros consumían la carne de grandes animales solo ocasionalmente. Muestran, por el contrario, una explotación regular y organizada, mucho antes de lo que se creía hasta ahora. Esta práctica pudo acelerar los cambios anatómicos y cognitivos que llevaron a la aparición de nuestra especie, al proporcionar la energía necesaria para la evolución de un cerebro más voluminoso y complejo. Los elefantes, con sus inmensas carcasas, contribuyeron así a forjar el destino de los primeros humanos.
Bibliographie
Source de l’étude
DOI : https://doi.org/10.7554/elife.108298.5
Titre : Earliest evidence of elephant butchery at Olduvai Gorge (Tanzania) reveals the evolutionary impact of early human megafaunal exploitation
Revue : eLife
Éditeur : eLife Sciences Publications, Ltd
Auteurs : Manuel Dominguez-Rodrigo; Enrique Baquedano; Abel Moclan; David Uribelarrea; Jose Angel Corre-Cano; Fernando Diez-Martin; Alejandro Velazquez-tello; Elia Organista; Eduardo Mendez-Quintas; Marina Vegara-Riquelme; Agness Gidna; Audax Mabulla