Un sistema hidrotermal postimpacto perduró ocho millones de años en Chicxulub

«`html

Un sistema hidrotermal postimpacto perduró ocho millones de años en Chicxulub

Un cráter formado por la caída de un asteroide o un cometa puede albergar condiciones propicias para la aparición de la vida. Estas estructuras, antes percibidas como simples cicatrices destructivas, en realidad encierran entornos donde el calor y el agua interactúan, creando sistemas hidrotermales capaces de sostener reacciones químicas prebióticas. Entre los cráteres terrestres, el de Chicxulub, en México, destaca por su tamaño y su excepcional estado de conservación. Un estudio reciente revela que su sistema hidrotermal persistió durante al menos ocho millones de años, una duración cuatro veces más larga que las estimaciones previas.

El cráter de Chicxulub, con un diámetro de unos 200 kilómetros, se formó hace 66 millones de años, marcando el final del Cretácico y la extinción masiva de especies, incluidos los dinosaurios. Los investigadores analizaron muestras de rocas fundidas por el impacto, extraídas del anillo central del cráter. Estas rocas contenían minerales ricos en potasio, como feldespatos, cuya formación está vinculada a la actividad hidrotermal. Utilizando un método de datación basado en la desintegración radiactiva del argón, los científicos determinaron que estos minerales se formaron durante un período que se extendió hasta hace 58 millones de años. Este hallazgo demuestra que el sistema hidrotermal funcionó durante casi ocho millones de años después del impacto.

Las simulaciones numéricas han confirmado estos resultados. Al integrar datos físicos precisos, como la permeabilidad de las rocas y el gradiente geotérmico, los modelos han mostrado que las temperaturas y los flujos de agua necesarios para la actividad hidrotermal pudieron mantenerse durante mucho más tiempo de lo que se había considerado anteriormente. En el escenario más realista, las temperaturas a un kilómetro de profundidad se mantuvieron elevadas durante varios millones de años, permitiendo que los fluidos circularan y los minerales se formasen. Las últimas simulaciones indican que el flujo de agua fue disminuyendo progresivamente, volviéndose despreciable después de aproximadamente ocho millones de años.

Este sistema hidrotermal prolongado ofrece una ventana temporal extendida para que reacciones químicas esenciales para la vida puedan producirse. Los entornos ricos en calor y minerales, como los generados por impactos, se consideran posibles cunas para las primeras formas de vida microbiana. Los microorganismos termófilos, capaces de sobrevivir en condiciones extremas, habrían podido prosperar en estos medios. Aunque las pruebas directas de colonización microbiana en los cráteres de impacto siguen siendo escasas, este estudio refuerza la hipótesis de que los sistemas hidrotermales postimpacto desempeñaron un papel clave en la aparición de la vida en la Tierra.

Los resultados obtenidos en Chicxulub también podrían arrojar luz sobre la investigación en otros planetas. Los cráteres de impacto, omnipresentes en el sistema solar, podrían haber albergado entornos similares. En Marte, por ejemplo, donde las huellas de agua líquida pasada son numerosas, estos sistemas habrían podido ofrecer condiciones favorables para la vida durante períodos prolongados. Los datos recopilados sugieren que los grandes cráteres, como los de Sudbury en Canadá o Lappajärvi en Finlandia, también experimentaron actividades hidrotermales duraderas, aunque menos largas que la de Chicxulub.

Los investigadores destacan que la longevidad excepcional del sistema de Chicxulub se explica por la propia estructura del cráter. El anillo central, formado por el levantamiento de rocas profundas y fracturadas, favoreció la circulación de fluidos y el mantenimiento de temperaturas elevadas. Esta configuración única permitió una actividad hidrotermal mucho más larga que en otros cráteres de tamaño comparable. Las futuras investigaciones deberán explorar otras zonas del cráter para confirmar si esta duración es representativa de toda la estructura o si es específica del anillo central.

Este descubrimiento pondría en tela de juicio los modelos previos, a menudo considerados demasiado conservadores. Muestra que los sistemas hidrotermales generados por impactos pueden perdurar mucho más tiempo de lo estimado, ofreciendo así oportunidades prolongadas para la aparición y el desarrollo de la vida.

«`


Bibliographie

Source de l’étude

DOI : https://doi.org/10.1038/s43247-026-03618-5

Titre : A long-lived impact-generated hydrothermal system at the Chicxulub impact structure

Revue : Communications Earth & Environment

Éditeur : Springer Science and Business Media LLC

Auteurs : Annemarie E. Pickersgill; Evangelos Christou; Marissa M. Tremblay; Dan N. Barfod; Cornelia Rasmussen; Martin R. Lee; Martin Schmieder; Gareth S. Collins; Ross Dymock; Sean P. S. Gulick; David A. Kring; Joanna V. Morgan; Gordon R. Osinski; Timothy Swindle; Sonia M. Tikoo; Axel Wittmann; ; Timothy Bralower; Elise Chenot; Gail Christeson; Philippe Claeys; Charles Cockell; Marco Coolen; Ludovic Ferrière; Catalina Gebhardt; Kazuhisa Goto; Heather Jones; Xiao Long; Chris Lowery; Rubén Ocampo-Torres; Ligia Perez-Cruz; Michael Poelchau; Auriol S. P. Rae; Mario Rebolledo-Vieyra; Ulrich Riller; Honami Sato; Jan Smit; Naotaka Tomioka; Jaime Urrutia Fucugauchi; Michael Whalen; Kosei Yamagachi; William Zylberman; Darren F. Mark

Speed Reader

Ready
500